Pueblos abandonados

apoyo al colectivo fraguas

Apoyo al Colectivo Fraguas

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Seguro que ya todas y todos habéis escuchado la noticia de la petición de cuatro años de cárcel para seis de las personas jóvenes que llevan cuatro años recuperando el pueblo de Fraguas. Basta que pongáis en un buscador “Fraguas Guadalajara” y os saldrán un montón de artículos al respecto.
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Se les acusa de «usurpación de monte público» y «como solución a ese supuesto delito contra la ordenación del territorio se propone la “demolición de los edificios reconstruidos», una barbaridad como los años de cárcel que se piden a seis de las personas repobladoras.
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Es emocionante escuchar los testimonios –recogidos por el programa A vivir que son dos días, de la SER– de los miembros del Colectivo Fraguas y también los de antiguos habitantes de allí que están contentos con el proyecto de estos jóvenes, ya que vuelven a darle vida al pueblo donde nacieron, donde vivieron, donde siguen enterrados sus muertos.

Desde Recartografías queremos apoyar su iniciativa porque, a pesar de las diferencias entre nuestros proyectos, entendemos perfectamente la lucha contra la despoblación rural. Podéis firmar la petición a la Junta de Castilla-La Mancha para que no fomente esta despoblación rural, que retire la denuncia y que se reconozca el trabajo y la lucha de los repobladores, puesta en marcha por este colectivo en Change.org.
Fotos de El Confidencial

La Fortaleza subterránea

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La línea Maginot es uno de lo sistemas defensivos más extensos y sofisticados que se construyeron en la Segunda Guerra Mundial . Se trata de una línea intermitente de búnkeres y fortalezas subterráneas ubicadas a lo largo de la frontera francoalemana, desde Suiza hasta Bélgica a lo largo de toda la frontera natural del Rin y la region montañosa de los Vosgos.  El objetivo de esta gran obra de ingenieria era repeler cualquier intento de invasion alemana como había ocurrido ya en la Guerra francoprusiana de 1870 y en la Primera Guerra Mundial.

El siguiente reportaje se realizó sobre el fuerte de Schönenburg, uno de los más importantes de la línea Maginot.  Se trata de un reportaje, que al contrario de muchos otros no trata sobre un patrimonio que está en peligro de desaparición, sino que ha sido parcialmente recuperado por una asociación, para evitar por lo menos su ruina…¿sera que no está unicado en España la razón por la que se decidió proteger a tiempo?.

Esta Fortaleza se concibió en los años treinta y en su construcción se utilizaron todos los adelantos tecnológicos de la época, especialmente  la energía eléctrica. Se trata de una fortificación subterránea de  más de dos kilómetros de largo dotada con ocho búnkeres en distintos lugares. Fue diseñada de tal manera que ninguna arma conocida en la época como obuses de gran calibre, bombas de gas o bombardeos aéreos pudiesen afectar su estructura o a sus ocupantes. El proyecto empezó a ponerse en marcha ya en 1928, apenas 10 años después de terminada la Primera Guerra Mundial, y en el caso de esta Fortaleza se alargó hasta 1936, más de ocho años para construir una obra de ingenieria completamente novedosa y que conllevaba importantes desafíos como la excavación de las galerías, la construcción de la central eléctrica y la planificación de la defense, ya que se supone que el objetivo principal era impedir cualquier incursión enemiga sobre suelo francés.

Plano de la fortificación con la localización de sus ocho búnkeres.

La razón de construir una Fortaleza subterránea tan extensa fue el desea de separar lo máximo posible la red de búnkeres del área de servicios (cocinas, hospital, central eléctrica y entradas) para que ésta no pudiese resultar afectada en caso de ataque. La Fortaleza se concibió como una miniciudad completamente autosuficiente, con sus propios depósitos de agua y su central eléctrica, hospital, talleres de reparación de maquinaria y de municiones etc.

Galería central de la fortaleza, de casi más de un  kilómetro de largo.

La Fortaleza poseía dos torretas para artillería, dos más para armas de mortero y una de ametralladoras, dos casamatas con piezas anticarro y dos entradas secretas diferentes: una para personal y otra para municiones. Las galerías que conectaban estos elementos estaban a una profundidad de entre 20 y 30 metros y en caso de que el enemigo pudiera tomar una de las torretas, en las mismas galerías había diversas puertas blindadas con el fin de impedir el paso ante cualquier incursion. Además la galería principal disponía de un pequeño tren eléctrico con el fin de transporter fácilmente munición de gran calibre y víveres. En el centro de la galería principal se situaba el puesto de control dividido en tres comandancias: Fortaleza, artillería e infantería. Aquí se situaba el puesto de comunicaciones y se coordinaba toda la Fortaleza, especialmente los diferentes puestos de observación y los búnkeres de artillería.

Esta gran instalación militar staba preparada para alojar entre soldados, oficiales y personal de mantenimiento y servicios como cocineros, medicos, mecánicos etc  a 630 personas. Las condiciones de vida es fácil imaginar que eran bastante duras. Las 24 horas del día viviendo bajo tierra, sin ver la luz del sol, con una temperatura constante bastante baja (en torno a 7 grados), mucha humedad, mala ventilación, escasez de alimentos frescos y muy poco espacio donde comer o descansar (la tropa tenía que comer en la propia galería principal al no existir un comedor grande).

La  cocina eléctrica estaba dotada con tres gigantes ollas donde se cocinaba para todo el regimiento, así como un horno, cámara refrigeradora, bodega y despensa.

En tiempos de Guerra la centra eléctrica funcionaba con cuatro grupos electrógenos de 160 CV, sin tener que depender de suministro exterior, todo un avance para la época.

Despacho dentro del Puesto de Mando.

Centro de comunicaciones con todos los búnkeres y con el exterior.

Sin embargo tanta planificación no sirvió de demasiado, ya que esta Fortaleza no pudo cumplir su rol de detener un virtual ataque. La invasion alemana de Francia se realizó por varios puntos, pero no desde la frontera del Rin, sino sobre todo desde Bélgica. En mayo de 1940 comienza la invasion de Bélgica, Holanda y Luxemburgo y durante todo el mes de junio de 1940 la Fortaleza es intensamente bombardeada por la artillería alemana, incluyendo el mítico canon “Gran Bertha”. Pese a que estos ataques no consiguen destruir ni dañar seriamente la Fortaleza, el ejército alemán pasa de largo y consigue entrar en París a finales de mes. Tras ello, una orden es enviada al alto mando de la Fortaleza y de la línea Maginot ordenando su rendición, con lo que las fuerzas alemanas pudieron tomar pacíficamente una  Fortaleza que había sido inexpugnable.

Tras ello, la fortaleza y toda Alsacia fueron liberadas a comienzos de 1945. Años después, ya en los 60, esta interesante fortificación fue completamente abandonada y empezó a ser saqueada, hasta que la buena voluntad de unos cuantos ciudadanos consiguió en primer lugar que el ejército cediera estas instalaciones a una sociedad de protección del patrimonio y en segundo lugar, que poco a poco comenzase a ser restaurada. Hoy en día queda aún mucho que hacer en esta importante muestra de patrimonio que no es bien recordado por los franceses. Sin embargo lo más importante que es impedir que éste se pierda se ha conseguido. Una enhorabuena desde aquí.

El Molino Alto

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Esta es seguramente una de las visitas más interesantes de las realizadas hasta la fecha, tanto por el valor del patrimonio descubierto como por su excelente estado de conservación. Entrar en el Molino Alto es como realizar un viaje en el tiempo a la época de la dura posguerra, ya que tanto la maquinaria como el mobiliario, enseres y documentación datan como mínimo de esa época.

Pero la historia de este molino se remonta mucho más atrás en el tiempo. Parece ser que se trata de un molino de origen medieval ya documentado en el siglo XIII. El canal de entrada y la balsa construidos con grandes sillares dan una pista de la antigüedad de la edificación, así como los rodetes. Aquí vamos a explicar brevemente la historia de esta joya de nuestro patrimonio, hasta hoy olvidado.

Se trata de un molino harinero y fábrica de harinas y piensos que recoge las aguas de un azud situado a casi dos km río arriba. Desde el azud parte una acequia, hoy arruinada por completo, que transportaba las aguas hasta una balsa de piedra situada a espaldas del molino. Desde allí tradicionalmente un salto de agua movía la muela que se empleaba para la fabricación de harinas, tras lo cual el agua volvía al río a través de un canal que aún hoy en día es bien visible. Así es como funcionaba el molino hasta finales del siglo XIX. EN 1887 el molino pasó a ser propiedad de la familia Gómez. G. Gómez viendo a principios del siglo XX que la maquinaria se estaba quedando rápidamente obsoleta, decidió realizar una gran inversión para convertir aquel molino medieval en una moderna fábrica de harinas. Superando mil dificultades de la época, desde conseguir un crédito hasta seleccionar, transportar y montar la maquinaria, en 1927 comenzó a funcionar una de las fábricas de harinas más importantes de la provincia, con tres plantas con maquinaria de molienda de la empresa Bühler de Suiza y un complejo sistema de canalizaciones de grano y poleas construido con madera de pino de Oregón y escandinavo. Gracias a la calidad de esta madera, hoy en día gran parte de la estructura se conserva perfectamente.

Era una época en la que había que agudizar el ingenio, y entre otras cosas había que pensar cómo mover toda aquella maquinaria. El molinero dio con la solución tras una visita a Valencia en los años 20. Allí compró en el puerto un motor diesel de barco de dos tiempos que tardó 15 días en traer hasta el nuevo molino. De esta manera siguió utilizando el antiguo molino con su tolva para fabricar piensos y el nuevo motor para la fábrica de harinas.

Sin embargo este molino tan solo llegó a funcionar 27 años. G. Gómez era un destacado militante socialista en su pueblo y cuando estalló la guerra su molino se utilizó para aprovisionar de harina al ejército republicano e incluso llegó a construir otra fábrica de harinas en una población cercana más a la retaguardia. Durante la contienda el molinero juró “no dar nunca harina a Franco”. Sin embargo, tras el desenlace de la guerra civil el molino fue ocupado por la guardia civil y el molinero arrestado, interrogado, torturado y condenado a 10 años de prisión. Durante los duros años de la posguerra en el valle abundaban las guerrillas del maquis que se aprovisionaban de las masías cercanas y del propio molino. Cada día, la guardia civil acudía a registrar el molino en busca de armas y a hacer prácticas de tiro en las cercanías. La guerrilla maquis estuvo activa en la zona hasta 1953, fecha a partir de la cual el molino empezó a funcionar de nuevo con normalidad hasta su cierre en 1987. En 2011 se descubrió en un escondrijo de este molino varias armas de la guerra civil así como dinamita robada de unas cercanas minas, con el fin de armar al maquis. Aún es muy posible que este molino esconda muchos secretos…

Las condiciones de vida en cualquier molino no eran fáciles, tampoco en el molino Alto. A pocos metros de la entrada se levanta un muro de piedra que tenía como función proteger la entrada principal de las ventiscas de nieve. Uno de los principales problemas que sufrían sus habitantes era el frío y la humedad. El molino no disponía de calefacción y uno de sus habitantes todavía hoy recuerda que el frío era tal que “se congelaba el agua de la cocina”. Otro de los principales problemas era el aislamiento. Durante muchos años, al igual que las masías de los alrededores, este molino era casi autosuficiente, apenas bajaban al pueblo para comprar un poco de ropa o enseres para la casa. La finca donde se encuentra el molino disponía de pastos para ganado, huerta, campos de secano y corrales. El propio mantenimiento de la maquinaria del molino obligó a instalar un aserradero y una pequeña herrería para reparar piezas dañadas.

Hoy este molino se encuentra en muy buen estado de conservación y existe un proyecto de rehabilitación y de construcción de un hotel rural. Desde aquí esperamos que se respete al máximo el legado de esta magnífica muestra de patrimonio industrial y de memoria histórica de nuestro pasado más reciente.

Vistas de la maquinaria de molienda y refinado de la harina. Casi la totalidad de la harina podría funcionar hoy en día, ya que solo hay algunas correas que están rotas.

LAS SALINAS OLVIDADAS
Las salinas olvidadas comenzaron su explotación ya en la edad media. Los suelos abundantes en arcillas yesíferas del Keuper ha permitido durante siglos explotar lo que hasta hace poco era uno de los minerales más lucrativos: la sal. La sal es y ha sido esencial en la vida de los pueblos de montaña para el consumo humano, la conservación de alimentos y la ganadería.

Sin embargo con la industrialización, la mejora de las comunicaciones y la reducción de los costes de transporte la explotación de estas sales mediante evaporación dejó de ser rentable. Estas salinas funcionaban a partir de la extracción de agua salobre de un pozo que hoy está en ruinas (ver foto) y su distribución en un sistema de balsas de evaporación comunicadas entre sí por canales de madera.

Además de varios antiguos corrales y de un casón señorial que era propiedad de la familia que regentaba la mina, aún hoy en día se pueden contemplar las ocho piletas o balsas donde se dejaba el agua salobre evaporar.

Las minas contaban incluso con una ermita propia, lo cual no es muy usual en este tipo de industria. Hoy en día la mayor parte de los edificios se encuentran en ruinas, con sus techumbres hundidas, aunque aún es posible ver toda la maquinaria y la noria que se utilizaba para extraer el agua salobre.

Esta es una muestra más de patrimonio industrial que queda hoy en día en estado de completo abandono. Toda la mina es hoy en día propiedad privada, y a juzgar por el estado de este importante patrimonio, sus dueños no parecen ser capaces o tener interés en evitar su ruina total.

El palacio perdido

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El palacio perdido se encuentra en un amplio valle entre boscosas montañas donde se pueden ver cabras montesas, ciervos y corzos. Se trata de un valle salpicado de masías, campos de cereales y corrales con reses bravas. Todo este valle perteneció a una de las más importantes familias de la nobleza española desde la edad media. En el centro del mismo valle, en un pequeño cerro desde el que se puede divisar una distancia de varios kilómetros y vigilar así quién entra y quien sale, se erige el palacio perdido.

En este palacio vivía una familia de antiguo linaje, que era propietaria de todo el valle y de muchas otras tierras, junto con su servicio formando una pequeña corte, como si de un antiguo reino perdido en las montañas se tratara. Los fundamentos de la “Casa Grande”  son medievales aunque ésta fue completamente renovada en el siglo XIX. Pese a su aislamiento, en esta pequeña colonia no faltaba de nada: corrales de todo tipo de ganado, herrería, lavadero, capilla,  huertos e incluso modernas salas de baño alicatadas en mármol, todo un lujo para la época.

Una vez más se puede observar que el tiempo no pasa en balde para esta casona pese a su sólida construcción. En las fotos se observa el contraste entre la situación actual y cuando estaba en su época de máximo esplendor a principios del siglo XX. El tejadillo de madera de la entrada y el muro de separación del jardín han desaparecido completamente. En el tejado hoy en día empieza a derrumbarse poco a poco y la mayor parte de los corrales ya están arruinados.

 

En todo el valle se cosechaba trigo en abundancia gracias a la humedad y riqueza de sus suelos. El problema venía a la hora de comercializarlo. La dificultad y precariedad de las comunicaciones hasta hace muy pocos años a grandes centros urbanos como Valencia encarecía enormemente su precio. Por esta razón el propietario de estas tierras se quejaba de que antes llegaba un barco de Ucrania a Valencia cargado de grano que un carro desde este valle a la misma ciudad.

 

Una vez el propietario que construyó esta casa solariega a finales del siglo XIX murió, los hijos parece ser que no quisieron seguir manteniendo la propiedad. Por ello antes de la guerra civil todo el mayorazgo fue dividido en lotes y vendido a particulares. Así empezó la decadencia lenta pero inexorable del palacio.Prácticamente todo el mobiliario del palacio fue vendido o quizás utilizado como leña en los duros tiempos de la posguerra. Sin embargo aún hoy quedan elementos interesantes como un confesionario privado, lámparas de araña, útiles de cocina etc.

 Hoy en día en todo el valle el único ruido que se puede escuchar es el mugir de alguna vaca y de vez en cuando en la lejanía, el de alguna cosechadora o tractor que trabaja en los campos que aún hoy en día quedan activos. El centro del valle donde se erige el palacio perdido está completamente abandonado. Sus últimos propietarios no se preocuparon ni de llevarse sus vehículos. Hoy en día quedan dos matriculados a principios de los años 70 completamente abandonados y semienterrados entre la pinocha, pero aún bien aparcados y encarados al camino de acceso, como esperando a que su propietario se los lleve…

 

 

Las salinas olvidadas

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Las salinas olvidadas comenzaron su explotación ya en la edad media. Los suelos abundantes en arcillas yesíferas del Keuper ha permitido durante siglos explotar lo que hasta hace poco era uno de los minerales más lucrativos: la sal. La sal es y ha sido esencial en la vida de los pueblos de montaña para el consumo humano, la conservación de alimentos y la ganadería.

Sin embargo con la industrialización, la mejora de las comunicaciones y la reducción de los costes de transporte la explotación de estas sales mediante evaporación dejó de ser rentable. Estas salinas funcionaban a partir de la extracción de agua salobre de un pozo que hoy está en ruinas (ver foto) y su distribución en un sistema de balsas de evaporación comunicadas entre sí por canales de madera.

Además de varios antiguos corrales y de un casón señorial y otro de criados que era propiedad de la familia que regentaba la mina, aún hoy en día se pueden contemplar las ocho piletas o balsas donde se dejaba el agua salobre evaporar.

Las minas contaban incluso con una ermita propia, lo cual no es muy usual en este tipo de asentamiento industrial. Hoy en día la mayor parte de los edificios se encuentran en ruinas, con sus techumbres hundidas, aunque aún es posible ver toda la maquinaria y la noria que se utilizaba para extraer el agua salobre.

En las dos fotos de arroba se puede observar el pozo desde donde se extraían las aguas salobres en la actualidad y cuando estaba en pleno funcionamiento en los años 30. Esta es una muestra más de patrimonio industrial que queda hoy en día en estado de completo abandono. Toda la mina es hoy en día propiedad privada, y a juzgar por el estado de este importante patrimonio, sus dueños no parecen ser capaces o tener interés en evitar su ruina total. Las siguientes muestran el estado actual de lo que fueron las cuadras y almacén.

 

 

Por último una fotografía que muestra de nuevo las salinas cuando aún estaban siendo explotadas en los años 30 y constituían una importante actividad para su municipio y un negocio bastante lucrativo.

Pueblo de Casillas

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La aldea de Casillas se encuentra en un lugar paradisíaco. Rodeado de bosques de pinar rojo y de sabinares junto a una pequeña rambla casi siempre seca, el único signo de vida que en la actualidad aún es posible encontrar es una granja de vacuno a unos 500 metros del mismo.

 

 

El pueblo de Casillas fue abandonado hace aproximadamente 30 años, hoy en día para llegar solo es posible hacerlo mediante un vehículo todo terreno o andando unos cuantos km desde la carretera más próxima. Es uno de esos pueblos que hoy en día ya no existen en los mapas. Por eso mostramos estas fotografías para conservar su memoria. En esta aldea hubo en sus mejores tiempos nueve familias viviendo con bastantes penurias, ya que nunca llegó a tener electricidad y el agua la recogían de un manantial junto a la rambla.  Estas familias vivían básicamente de la ganadería, pero en unas condiciones de casi total aislamiento por lo menos durante la temporada invernal por su difícil acceso.

 

Al contrario que en muchos otros pueblos, la razón de su abandono no fue solamente las difíciles condiciones de vida o la crisis de la agricultura o la ganadería. Lo que provocó su lenta decadencia fueron las políticas de repoblación forestal, a partir de las cuales se prohibió el pastoreo de cabras y ovejas, principal recurso de los habitantes de C…, en los montes circundantes. Entre la documentación que aun queda en la casa del alcalde de pedanía se pueden encontrar tiradas por el suelo unas cuantas multas impuestas a habitantes de esta aldea por pastorear en fincas del Estado. Junto a esto,la falta de infraestructura eléctrica fue otro factor determinante para su abandono.  Pese a que el alcalde durante bastantes años reclamó a las autoridades la construcción de un tendido eléctrico, ésta nunca llegó, con lo que sus habitantes acabaron emigrando a Catalunya o a Francia.

 

Hoy en día esta aldea va arruinándose poco a poco. La capilla que tenía está completamente en ruinas, y dos de sus nueve casas también. Solo otras dos de las nueve casas se encuentran aún en pie y con sus puertas y ventanas cerradas, quizás sean de los descendientes de los últimos habitantes que  de momento prefieren mantenerse alejados de estos pagos tan solitarios. En efecto cuando cae la noche el único sonido que se oye es el de algún cencerro lejano y el del viento cuando agita las ramas de sabinar….