El Molino Alto

El Molino Alto

Recartografias No Comment
Actividades
Entrada principal al molino
Esta es seguramente una de las visitas más interesantes de las realizadas hasta la fecha, tanto por el valor del patrimonio descubierto como por su excelente estado de conservación. Entrar en el Molino Alto es como realizar un viaje en el tiempo a la época de la dura posguerra, ya que tanto la maquinaria como el mobiliario, enseres y documentación datan como mínimo de esa época.
 Vista trasera del edificio
 
Pero la historia de este molino se remonta mucho más atrás en el tiempo. Parece ser que se trata de un molino de origen medieval ya documentado en el siglo XIII. El canal de entrada y la balsa construidos con grandes sillares dan una pista de la antigüedad de la edificación, así como los rodetes. Aquí vamos a explicar brevemente la historia de esta joya de nuestro patrimonio, hasta hoy olvidado.
 
Vista del molino y del bello paraje donde se asienta.
Se trata de un molino harinero y fábrica de harinas y piensos  que recoge las aguas de un azud situado a casi dos km río arriba. Desde el azud parte una acequia, hoy arruinada por completo, que transportaba las aguas hasta una balsa de piedra situada a espaldas del molino. Desde allí tradicionalmente un salto de agua movía la muela que se empleaba para la fabricación de harinas, tras lo cual el agua volvía al río a través de un canal que aún hoy en día es bien visible. Así es como funcionaba el molino hasta finales del siglo XIX. EN 1887 el molino pasó a ser propiedad de la familia Gómez. G. Gómez viendo a principios del siglo XX que la maquinaria se estaba quedando rápidamente obsoleta, decidió realizar una gran inversión para convertir aquel molino medieval en una moderna fábrica de harinas. Superando  mil dificultades de la época, desde conseguir un crédito hasta seleccionar, transportar y montar la maquinaria, en 1927 comenzó a funcionar una de las fábricas de harinas más importantes de la provincia, con tres plantas con maquinaria de molienda de la empresa Bühler de Suiza y un complejo sistema de canalizaciones de grano y poleas construido con madera de pino de Oregón y escandinavo. Gracias a la calidad de esta madera, hoy en día gran parte de la estructura se conserva perfectamente.
Era una época en la que había que agudizar el ingenio, y entre otras cosas había que pensar cómo mover toda aquella maquinaria. El molinero dio con la solución tras una visita a Valencia en los años 20. Allí compró en el puerto un motor diesel de barco de dos tiempos que tardó 15 días en traer hasta el nuevo molino. De esta manera siguió utilizando el antiguo molino con su tolva para fabricar piensos y el nuevo motor para la fábrica de harinas.
Sin embargo este molino tan solo llegó a funcionar 27 años. G. Gómez era un destacado militante socialista en su pueblo y cuando estalló la guerra su molino se utilizó para aprovisionar de harina al ejército republicano e incluso llegó a construir otra fábrica de harinas en una población cercana más a la retaguardia. Durante la contienda el molinero juró “no dar nunca harina a Franco”. Sin embargo, tras el desenlace de la guerra civil el molino fue ocupado por la guardia civil y el molinero arrestado, interrogado, torturado y condenado a 10 años de prisión.  Durante los duros años de la posguerra en el valle abundaban las guerrillas del maquis que se aprovisionaban de las masías cercanas y del propio molino. Cada día, la guardia civil acudía a registrar el molino en busca de armas y a hacer prácticas de tiro en las cercanías. La guerrilla maquis estuvo activa en la zona hasta 1953, fecha a partir de la cual el molino empezó a funcionar de nuevo con normalidad hasta su cierre en 1987. En 2011 se descubrió en un escondrijo de este molino varias armas de la guerra civil así como dinamita robada de unas cercanas minas, con el fin de armar al maquis. Aún es muy posible que este molino esconda muchos secretos…
Las condiciones de vida en cualquier molino no eran fáciles, tampoco en el molino Alto. A pocos metros de la entrada se levanta un muro de piedra que tenía como función proteger la entrada principal de las ventiscas de nieve. Uno de los principales problemas que sufrían sus habitantes era el frío y la humedad. El molino no disponía de calefacción y uno de sus habitantes todavía hoy recuerda que el frío era tal que “se congelaba el agua de la cocina”. Otro de los principales problemas era el aislamiento. Durante muchos años, al igual que las masías de los alrededores, este molino era casi autosuficiente, apenas bajaban al pueblo para comprar un poco de ropa o enseres para la casa. La finca donde se encuentra el molino disponía de pastos para ganado, huerta, campos de secano y corrales. El propio mantenimiento de la maquinaria del molino obligó a instalar un aserradero y una pequeña herrería para reparar piezas dañadas.
Hoy este molino se encuentra en muy buen estado de conservación y existe un proyecto de rehabilitación y de construcción de un hotel rural. Desde aquí esperamos que se respete al máximo  el legado de esta magnífica muestra de patrimonio industrial  y de memoria histórica de nuestro pasado más reciente.
  
 
Primera sala de máquinas y aserradero, donde se ubica el árbol que conectado a la turbina pone en marcha toda la maquinaria.

 

Antigua tolva del molino de origen medieval

Uno de los numerosos talleres con todo tipo de herramientas para reparar la maquinaria del molino

El motor diesel de barco que  generaba la energía necesaria para mover toda la maquinaria

Dos vistas de la vivienda del molinero, aún con cocina antigua y recocina con alimentos y conservas de los años 80.

 

 

 

Vistas de la maquinaria de molienda y refinado de la harina. Casi la totalidad de la harina podría funcionar hoy en día, ya que solo hay algunas correas que están rotas.

Piso superior del molino que se utilizaba como almacén y sala de pesado de las harinas.

Garaje y taller principal del molino con una antigua tolva y más herramientas.

Restos de una motocicleta con matrícula de San Sebastían de las primeras décadas del siglo XX.

Un último descubrimiento inesperado: un Renault 4L de los años 70 en el garaje del molino

No Comments

Nalabcer

febrero 29, 2012 at 9:08 pm

Qué chulada de molino, todavía conserva casi toda la maquinaria!

Saludos.

 Reply

Leave a Reply