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Recartografías celebra el día europeo de las comunidades sostenibles

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Recartografias celebra el II Curs d’estiu de la Universitat Lliure de les Masies

Recartografias celebra el II Curs d’estiu de la Universitat Lliure de les Masies

Aquesta segona edició va reunir un grup reduït de 20 persones.

Recartografías ha celebrat amb èxit de públic el II Curs d’estiu de la Universitat Lliure de les Masies entre el 6 i 9 d’agost. Aquesta és la segona edició després de la I Universitat d’estiu celebrada en 2019. El títol del curs va ser enguany «El medi rural com a oportunitat front a crisis sanitàries i emergències climàtiques». No van ser poques les dificultats i problemes per a poder organitzar un curs d’aquestes característiques. En un context de pandèmia i d’augment continuat dels casos de contagi pel coronavirus, va ser tot un desafiament programar aquesta activitat. Fins i tot pocs dies abans de començar el curs s’especulava amb la idea d’un nou confinament, idea que encara continua davant la gravetat de la situació.

El coronavirus va obligar a fer canvis substancials en el curs: treball en grups reduïts, distància social, mascareta en espais tancats i hidrogel a totes les instal·lacions. Malgrat tot, els 20 assistents al curs pogueren gaudir de quatre dies de curs en els quals es va debatre sobre despoblació i medi rural, canvi climàtic, comunitats sostenibles, autogestió, entre d’altres temes. Com ja és habitual a les activitats que organitzem a Recartografías, el curs va incloure diversos tallers pràctics: bioconstrucció, fusteria, recursos naturals i tallers domèstics.

Primer dia de la II Universitat d’Estiu

El taller de bioconstrucció va consistir en una introducció al món de la bioconstrucció amb un taller pràctic consistent en construir un terra fet ab materials naturals dins del corral de Leonila, cedit en 2020 a l’associació Recartografias en règim de custòdia del territori. L’activitat sobre fusteria va contemplar diferents activitats, com ara encordar cadires, restauració de mobiliari i tasques de pintura i acabat. El taller de recursos naturals va consistir en un passeig pels voltants de Mas Blanco per tal de reconèixer espècies botàniques d’interès, arbres monumentals, pastures i camps abandonats i altres recursos naturals que es podrien tornar a explotar de manera sostenible. Per últim el taller domèstic es va centrar en l’elaboració de sabons amb una explicació teòrica i una demostració.

Presentant les conclusions del taller sobre Economia del bé comú
Debatint sobre el futur del medi rural
Sopant a la piscina de San Agustín
Sopant a la piscina de San Agustín

A banda d’aquests tallers, també durant la II Universitat d’Estiu es van realitzar dues excursions: «Mites i llegendes de San Agustín» a l’entorn del barri de Los Mases, i un senderisme pels voltants del riu Millars, en el qual es visitaren diferents masades, barris i aldees que han estat repoblades amb neorurals. La novetat 2020 va ser la presentació de «La Masovera», una xicoteta obra de teatre escrita i dirigida per membres de Recartografías i protagonitzada pels propis assistents al curs.

Representació de l’obra de teatre
Una de les presentacions en grup

Van ser quatre dies de convivència a Mas Blanco en acampada, realitzant tallers, xerrades, debats i excursions en un context de crisi sanitària. Uns dies per a gaudir de la natura, socialitzar i desconnectar un poc de les tragèdies que ens ha portat 2020 en un marc natural incomparable com és el barri de Mas Blanco. Al llarg d’aquestes jornades es va mostrar com la vida en el medi rural, en especial per a persones joves amb un projecte de vida encara per decidir, pot ser una opció interessat per a tota persona que desitge encaminar-se cap a una transició socio-ecològica.

Una de les nits d’acampada
¡Pudimos volver!

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Desde el fin de semana de principios de marzo, que estuvimos haciendo trabajo de campo en Mas Blanco, aún no habíamos vuelto. Porque llegó la sorpresa de un largo confinamiento y, como a todas y todos, se nos paralizó lo que hasta entonces teníamos entre…

II Universidad de Verano de Recartografías

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Crisis de COVID-19: soberanía alimentaria para evitar el desabastecimiento

Crisis de COVID-19: soberanía alimentaria para evitar el desabastecimiento

Artículo de Carme Melo publicado en The Conversation.

La crisis de la COVID-19 ha causado disrupciones en las cadenas alimentarias de todo el mundo, afectando tanto al suministro como a la demanda. Según ha reconocido la FAO, si la pandemia se prolonga se producirán mayores interrupciones en el suministro de alimentos a lo largo de los meses de abril y mayo.

A diferencia de lo ocurrido en otras situaciones de crisis, no se trata de un problema de escasez en la producción. Los desajustes en la cadena alimentaria se están produciendo como resultado de la combinación de tres tipos de acaparamiento y de las restricciones impuestas por el confinamiento.

Los tres tipos de acaparamiento

El primer tipo de acaparamiento ha sido protagonizado por la ciudadanía. Las compras compulsivas motivadas por el pánico colectivo nos hicieron ver imágenes de pasillos vacíos y falta de ciertos alimentos en los supermercados.

La segunda modalidad de acaparamiento ha pasado más desapercibida. Las grandes cadenas de supermercados han especulado con productos básicos como las hortalizas, haciendo subir los precios en los mercados de abasto en detrimento del pequeño y mediano comercio y perjudicando al conjunto de la sociedad.

El diario El Salto ha desvelado cómo, en previsión ante la posible declaración del estado de alarma y las consiguientes medidas de confinamiento, las grandes superficies empezaron a almacenar en cámaras grandes cantidades de verduras. Obligaron así al pequeño comercio, desprovisto de capacidad de almacenamiento, a comprar y vender a un precio mayor. Como resultado, en Mercamadrid –el mercado de abastos más grande de España– el precio de una hortaliza como el calabacín se ha incrementado en un 273 % desde la declaración del estado de alarma.

En tercer lugar, el acaparamiento alimentario está siendo alentado desde instancias gubernamentales. Algunos países están frenando sus exportaciones para proteger la cadena alimentaria nacional ante el temor por un posible desabastecimiento. Kazajistán ha restringido la exportación de harina de trigo, azúcar y algunas hortalizas. Serbia ha bloqueado la venta exterior de productos como el aceite de girasol. Vietnam ha prohibido la firma de nuevos contratos de exportación de arroz.

Efectos en el sistema agroalimentario

Las medidas relacionadas con el cierre de fronteras y las limitaciones impuestas al movimiento de personas podrían ocasionar serios problemas en la logística y distribución de alimentos en caso de continuar prolongándose en el tiempo.

La COVID-19 no es solo una crisis sanitaria; es una crisis multisectorial, que evidencia las limitaciones y riesgos del modelo capitalista y de la cultura del consumismo exacerbado. La pandemia y las medidas adoptadas para contenerla ponen en jaque los patrones dominantes de consumo alimentario, organizado según las reglas de la globalización neoliberal.

La expansión de la COVID-19 nos muestra la vulnerabilidad e inestabilidad del sistema agroalimentario europeo, dependiente en buena medida de las importaciones, del mercado exterior, de las grandes industrias agroalimentarias y de la mano de obra extranjera.

Todos estos factores se han visto afectados por las restricciones al transporte y por la cuarentena, y tendrán con toda probabilidad un impacto negativo en nuestra seguridad alimentaria en los próximos meses.

Productos de proximidad

Anticiparnos a las consecuencias de la pandemia nos obliga a interrogarnos sobre la sostenibilidad ecológica, social y económica del sistema alimentario y a reforzar medidas que impulsen la transición hacia modelos de producción, distribución y consumo alternativos.

En el actual contexto, una de las principales soluciones debe centrarse en fomentar la producción y el consumo local. Es una forma de disminuir el riesgo de interrupciones en la cadena agroalimentaria y reducir la inseguridad ocasionada por la COVID-19.

Además, la producción y el consumo de proximidad generan importantes beneficios para la economía local y el pequeño y mediano comercio, muy perjudicados por la crisis. Igualmente, favorecen la vitalidad del medio rural y nos permiten sustituir la presencia de petroalimentos en nuestras dietas por la de productos de kilómetro 0. De este modo podemos reducir la emisión de gases de efecto invernadero causantes del cambio climático.

Los productos de proximidad tienen menor huella de carbono. Mimagephotography/Shutterstock

Las (in)justicias alimentarias

Las repercusiones sociales del coronavirus se están dejando ver también en el ámbito del derecho a la alimentación y la justicia alimentaria. La configuración del sistema alimentario y el acceso a la alimentación están marcados por cuestiones de raza, clase, género, nacionalidad y procedencia étnica.

Tomarse en serio la justicia alimentaria implica garantizar la equidad en todos los eslabones de la cadena alimentaria, desde la producción al consumo, pasando por la transformación, la distribución y la comercialización.

La COVID-19 visibiliza y magnifica las desigualdades sociales. Sus efectos alcanzan de forma especialmente dramática a las personas en riesgo de exclusión y a los hogares más vulnerables. Por eso, son necesarios programas sociales para evitar que las medidas adoptadas para frenar la pandemia golpeen con mayor fuerza a los colectivos más vulnerables, garantizando el acceso a la alimentación de todas las personas.

Se dice que las enfermedades contagiosas no entienden de clases y grupos sociales. Pero, como advierte el geógrafo británico David Harvey, esta afirmación queda hoy en entredicho por las discriminaciones que filtran los impactos económicos y sociales de la COVID-19, una pandemia de clase, género y raza.

Como señala Harvey, la clase trabajadora debe elegir entre el peligro de infectarse a causa de prestar los cuidados socialmente necesarios, como la provisión de alimentos y la atención a personas dependientes, y la pérdida de empleo y medios económicos de subsistencia. Mientras tanto, unas pocas personas privilegiadas podemos teletrabajar, conservando nuestro empleo y salario.

La crisis del coronavirus evidencia cuál es el trabajo indispensable para el mantenimiento de la vida y muy especialmente el papel fundamental que desempeña el sector agroalimentario.

Impulsar la producción y el consumo local en la coyuntura actual exige defender la soberanía alimentaria como objetivo social prioritario y apostar por la producción agroecológica, más territorializada y de menor impacto ambiental. Ello supone adoptar estrategias para apoyar a los pequeños y medianos productores y productoras, incluyendo medidas económicas y fiscales que les permitan continuar la producción, como subvenciones o la exención del pago de la cuota de autónomos para pequeñas empresas productoras.

Alimentos de producción sostenible. Helena Olcina, CC BY-ND

Medidas para evitar peores consecuencias

La Coordinadora Europea Vía Campesina alerta de que la crisis de la COVID-19 está impidiendo a muchas personas y empresas productoras de alimentos acceder a los mercados necesarios para la distribución de sus productos. Algunas causas son el cierre de comedores y restaurantes, las restricciones a la venta directa y la clausura de mercados.

Para evitar ulteriores perjuicios, deben garantizarse las siguientes medidas:

  • La apertura de las rutas que posibilitan el suministro alimentario.
  • El normal funcionamiento de los servicios de transporte.
  • La movilidad de personas no solamente a los supermercados, sino a todos los lugares donde se distribuyen alimentos.
  • El continuo funcionamiento de todos los canales de venta de productos alimentarios, incluyendo los mercados. Especialmente los mercados no sedentarios al aire libre –clausurados errónea e injustamente por motivos higiénico-sanitarios, como denuncia la Coordinadora de Agricultores y Ganaderos–, pero también otros puntos de venta directa, como la venta a pie de finca.

También es fundamental que las administraciones públicas impulsen la producción local mediante la compra pública de alimentos destinados a hospitales, comedores sociales y centros de personas mayores. Estas y otras medidas han sido trasladadas al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación por organizaciones y colectivos del país. El objetivo es paliar los impactos de la COVID-19 en la producción agroecológica y a pequeña escala.

Se trata, en definitiva, de implementar soluciones que permitan a los agricultores y a las agricultoras vender sus productos y evitar el desperdicio alimentario, mientras apostamos por el consumo agroecológico de proximidad.

Ya se han puesto en marcha algunas soluciones creativas en este sentido, como la iniciativa del Comité de Agricultura Ecológica valenciano de iniciar un mercado ecológico para la venta online a través de su web. De este modo, la ciudadanía puede acceder a los productos ecológicos a pesar del cierre de mercados locales y otros espacios de venta de proximidad.

Frente a la apatía provocada por el temor y la incertidumbre, y ante las restricciones a la movilidad que nos impone el confinamiento, tenemos la opción de promover una ciudadanía ecológica. Podemos defender la transición agroalimentaria a través de nuestros actos de consumo, ahora también desde casa.

Les zones rurals s’organitzen per fer front a les polítiques urbanocentristes en temps de confinament

Les zones rurals s’organitzen per fer front a les polítiques urbanocentristes en temps de confinament

Article d’Anna Adrià, publicat a La Directa La població de diversos pobles dels Països Catalans denuncia que les mesures impulsades pel govern espanyol per fer front a la pandèmia s’han adoptat des d’una mirada urbanocentrista, sense tenir en compte el futur dels principals motors econòmics…

-JORNADAS DE VOLUNTARIADO DE OBRA Y RESTAURACIÓN- MAS BLANCO, DEL 6-8 DE MARZO DE 2020.

-JORNADAS DE VOLUNTARIADO DE OBRA Y RESTAURACIÓN- MAS BLANCO, DEL 6-8 DE MARZO DE 2020.

El pasado fin de semana tuvieron lugar las jornadas que realizamos de voluntariado para realizar trabajos de restauración y rehabilitación de los diferentes objetos donados y espacios cedidos en el barrio de Mas Blanco. Y aunque aún queda faena por hacer, estos trabajos son necesarios…

Recartografías celebra su séptimo seminario dedicado a la despoblación.

Recartografías celebra su séptimo seminario dedicado a la despoblación.

Más de 65 asistentes siguieron estas jornadas.

Los pasados días 13 a 15 de febrero Recartografías organizó el VII Seminario anual de la asociación que llevó por título: «Territorio, mujer y medio ambiente en el medio rural. Acciones y propuestas creativas frente a la despoblación». Después de varios años tratando temas relacionados con el empleo, la vivienda o la protección del medio ambiente en el medio rural, este año recuperó como cuestión principal la despoblación del medio rural, incorporando en diversas charlas la importancia de la mujer rural y su situación de discriminación social en muchos casos.

Más de sesenta personas procedentes de diversos puntos de Aragón y la Comunidad Valenciana se reunieron en la Facultat de Geografia i Història de la Universitat de València para escuchar a varias personas expertas en cuanto a despoblación del medio rural y sus posibles soluciones. Abrió las sesiones Emilio Iranzo, vicedecano de Cultura de la facultat, poniendo el acento en la importancia de organizar seminarios de este tipo ante la gravedad del problema de la despoblación rural. La charla de Luis del Romero se centró en recalcar que este fenómeno ha tenido un alto componente político, de forma que han sido numerosas políticas, leyes e instituciones las que a lo largo de nuestra historia reciente han ido desincentivando, cuando no expulsando incluso con violencia en ocasiones, a numerosas personas del medio rural. Por otro lado propuso poner en marcha una política consensuada, coordinada y ambiciosa de repoblación a modo de nueva carta puebla, además de otras posibles medidas pensadas para su desarrollo desde la escala local. Siguió a esta charla Sonia Gil, que además de ser mujer rural viviendo en una masía y llevando una familia adelante, tiene un proyecto empresarial, Ruractiva, basado en el turismo responsable y la gestión ambiental. Resaltó Sonia las condiciones de desigualdad a las que muchas mujeres rurales se han de enfrentar en su día a día y como las situaciones de machismo continúan mucho más presentes de lo que se piensa.

Asistentes al seminario, muy atentos.

Cerró esta primera jornada una mesa redonda que reunió a Trini Martínez, arqueóloga y guía de naturaleza en el municipio valenciano de Millares, Carlos Tarazón, concejal de Tuéjar y Dani Riera, alcalde de San Agustín. El nexo entre estos tres ponentes fue el de haberse instalado en un territorio con problemas de despoblación después de haber concluidos sus estudios universitarios y haber vivido en la ciudad. Tras esta mesa redonda hubo un largo debate sobre la problemática de la despoblación y su vinculación con la crisis ecológica que vivimos desde hace años.

El segundo día del seminario se inició con una ronda de intervenciones cortas dedicadas a aportar ideas, datos y posibilidades de acción en torno a las necesidades básicas de todo nuevo poblador en el medio rural. En este sentido, en primer lugar Carme Melo habló del concepto de antropoceno, de la crisis ecológica que ya se palpa como consecuencia del cambio climático, así como de las oportunidades que ofrece el medio rural para construir alternativas hacia sociedades más sostenibles. En segundo lugar Cati Corell vino como representante de la Cooperativa de Viver para explicar las dificultades y aspectos positivos de poner en marcha una cooperativa en el medio rural como la que coordina en Viver, y cómo su diversificación económica ha permitido convertirse en una empresa dinámica en la zona. Por último, Antonio Valera centró su intervención en proponer alternativas habitacionales en los pueblos más allá del alquiler y la compra, como la custodia del territorio, la masovería, o incluso la okupación de edificios públicos como medida de presión frente a la dicotomía no resuelta desde la crisis financiera de las «casas sin gente» en muchos pueblos y ciudades frente a «gente sin casas».

Le siguió a esta primera parte una mesa redonda sobre proyectos empresariales y de colectivos que desarrollan su labor en el medio rural. Contamos con la presencia de Lucía Muñoz, instructora de terapias corporales y responsable del bar-piscina de San Agustín que se consagra año tras año como referente comarcal de actividades culturales. A ella se unieron otras voces como la de la propi Cati Corell, Inés Vivas como trabajadora en la empresa de turismo sostenible y educación ambiental Itinerantur y Pau como representante de la asociación Connecta Natura, que desarrolla un proyecto de custodia del territorio y agroecología junto al despoblado de Jinquer, en el corazón de la Sierra de Espadán. Coincidieron en señalar que es posible desarrollar proyectos de vida y de trabajo en el medio rural, aunque son numerosos los obstáculos legales que hay que salvar y que a veces son difíciles de superar. Cerró esta segunda jornada, como es ya costumbre en los seminarios de Recartografías, la degustación de una bebida fabricada en el medio rural. En este año se optó por un refresco de cola valenciano, La Malferida, presentada por su creadora Lucía Mompó.

El sábado 15 fue un día completo de excursión. La primera parada se realizó en Altura, en la empresa «De la Era» que se dedica a la fabricación artesanal de todo tipo de harinas con un molino de madera con su juego de muelas. Su gerente Silvia Gascón realizó la visita. Posteriormente Aloma Riera realizó una visita turística a la población de Pina de Montalgrao, que lleva años perdiendo población y ha visto cómo en pocos años han cerrado servicios básicos como el horno, pese a que se trata de un municipio con numerosos recursos paisajísticos y naturales. Tras un refrigerio en el bar de San Agustín, comenzó la ruta de las masías abandonadas recorriendo barrios como Los Baltasares, Tarín Viejo o Tarín Nuevo, sin residentes desde hace años excepto en el primer caso. Tras la comida en Mas Blanco, los asistentes al seminario pudieron escuchar una charla de Tomás Guitarte, diputado en el congreso por la agrupación de electores Teruel Existe. Tomás se centró en denunciar las injusticias históricas que la provincia de Teruel ha sufrido, incluso con proyectos de infraestructuras aprobados que nunca se ejecutaron. Junto con Guada y Ernesto, también miembros de Teruel Existe, explicaron la postura de su plataforma respecto a la situación de colonialismo interno que sufren numerosos territorios rurales y su programa de medidas a desarrollar desde el congreso de los diputados.

Visitando la harinera «De la Era».

Finalmente se realizó una visita al Museo de las Masías y de la Memoria Rural, tras la cual se regresó a Valencia en autobús dando fin a este séptimo seminario que contó, no solo con una importante volumen de participación, sino con unos asistentes muy activos en todos los debates. Desde Recartografías queremos agradecer a todos los asistentes su colaboración para haber hecho de este, un seminario inolvidable.

Miembros de Teruel Existe en la Escuela de Mas Blanco.
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Merecido descanso en el bar de San Agustín.